Iluminación y paz mental.

Nuestro Universo, y la iluminación, está gobernado por leyes. Una ley es una construcción subjetiva o arbitraria de cómo las cosas deben de suceder pero con alcance Universal, por eso se llama ley. Si no tuviera alcance universal se llamaría paradigma o creencia.

Cuando funcionamos en nuestra aparente realidad de acuerdo con estos principios o leyes nuestra vida fluye en la dirección correcta que es la de  la evolución permanente. Cuando no vamos de acuerdo a estas leyes, damos lugar al sufrimiento.

Tal vez por eso decía Buda que “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”.

Una de estas leyes es La Ley de lo más sencillo. Esta Ley dice que todo en la naturaleza se va a dar de la forma más sencilla posible. Con el consumo de energía más eficiente y eficaz posible. En la naturaleza no existe el desperdicio ni el despilfarro. Ni las demoras ni los apuros ni el estrés. Todo sucede tal cual debe de pasar y en la manera más sencilla posible. El sol no sale hoy ni saldará mañana ni un minuto antes ni un minuto después de lo debido.

Yo utilizo mucho pensar en esta ley, sobre todo cuando detecto que me estoy complicando las cosas demasiado y entonces recuerdo que existe una manera simple y sencilla de obtener lo que deseo.

Tomemos como ejemplo un concepto muy actual, aunque nada moderno: la creatividad.

Se dice con frecuencia que la creatividad es el elemento esencial para el éxito en el siglo XXI. Los exitosos serán los creativos, ya no los que tengan información exclusiva, elemento esencial del siglo XX.

Y puede sonar muy lógico, sobre todo si piensas que ante tanta competencia, sólo la creatividad, lo novedoso u original, nos puede dar una clara ventaja competitiva.

Pero así como la prevención no es conceptualmente factible desde una aplicación pura (solo existe la micro corrección o corrección en pequeña escala) la creatividad tampoco.

“Pero, ¿de qué hablas? Si yo acabo de tomar un curso carísimo de creatividad”, expresarás y con toda justicia. Cuando encontramos una solución diferente a un problema de siempre, decimos con razón que la nueva solución fue muy creativa.

Y aquí empiezan los problemas pues la creatividad  parece ser un animal raro que se nos escapa de manera inexorable y permanente, convirtiéndose en un trofeo que muy pocos pueden presumir en su vitrina.

Pero si lo pensamos detenidamente la creatividad no existe pues YA TODO ESTÁ CREADO.

Si la creatividad es algo muy complicado de dominar y ejercer entonces va contra la ley de lo más sencillo y nada puede contradecir esta ley ni ninguna otra.

Yo creo que más que desarrollar nuestra creatividad debemos de desarrollar nuestra capacidad de descubrir. No decimos que Colón creó o inventó América, decimos que la descubrió.

Si ya todo está creado, por lo menos como posibilidad, entonces nuestro trabajo es descubrirlo. Y, ¿Cómo descubrimos la solución definitiva a nuestros problemas de siempre?

Debe de ser de una manera simple y sencilla. A lo mejor no tan simple, pero sí sencilla, de acuerdo con la Ley que da título a este artículo.

Según todas las tradiciones filosóficas antiguas, sólo tenemos que ponernos en conexión con la fuente de toda la creación. Con lo que algunas tradiciones místicas denominan EL TODO, Dios, Yaveh, Heová, Alá, etc.

Y ahora, ¿cómo me pongo en contacto con la fuente de toda inspiración, energía, poder y creatividad? ¿Cómo descubro qué camino seguir en mi vida? ¿Cómo encuentro solución a todos mis sufrimientos?

De nuevo, debe de ser de una manera sencilla. Vamos, si tengo que cantar un conjuro debajo de una pirámide de cristal, después de haberme comido un licuado de licopene, tiamina, niacina, selenio, ginko biloba, hormona de crecimiento, 16 horas de ayuno y abstinencia sexual, con ropa blanca lavada con detergentes orgánicos e inteligentes y unas gotitas de limón a la luna llena, entonces estoy violando flagrantemente la Ley de lo más sencillo.

No digo que nada de lo anterior no sea útil, necesario, adecuado o hasta divertido, pero si ya me estoy complicando demasiado tal vez haya una mejor manera de hacer las cosas.

Entonces, ¿cómo me conecto con EL TODO? Yo he encontrado una respuesta que no viola la ley y te la comparto sugiriéndote que antes de rechazarla, la pongas a prueba.

Simplemente, piensa en EL TODO, dedica unos minutos de pensamiento a este concepto. Reconoce, aunque sea artificialmente, la existencia de esta fuente inagotable de poder y creatividad. Y empezarás a sentirlo más presente en tu vida, empezarás a descubrir y a sentirte inspirado. Estarás en contacto con Dios, si me lo permites, cada vez que pienses en ÉL. Tal vez, atisbes ligeramente el significado de la palabra iluminación.

Fluirás con las leyes del Universo, sin esfuerzo.  Te darás cuenta de que, como dijo Theilard de Charden, “No somos seres físicos que buscamos una experiencia espiritual; somos seres espirituales que tenemos una experiencia física” y te será fácil descubrir a tu ser espiritual y lograr la iluminación.

Si la solución a uno de tus problemas parece muy complicada entonces piensa siempre que:

a)       Si es muy complicada entonces tal vez no sea la solución correcta.

b)      Siempre existe una solución sencilla para cada problema que enfrentamos.

Yo creo que nacimos para la grandeza y alcanzar la iluminación, por lo tanto, crecer, lograr cosas y ser felices debe de ser sencillo y la respuesta debe de estar delante de nuestros ojos. Creo que así está diseñado el Universo, por lo menos este en el que vivimos. Y entrar en contacto con la fuente de todo poder no puede ser complicado. Si lo fuera, además de complicado resultaría cruel y hasta donde yo sé, esta fuente es únicamente amor.

Piensa en ello,

 Francisco Cáceres Senn

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