Alguien debería decirle a Cristiano Ronaldo, el astro futbolístico del Real Madrid, que él no ha ganado ni una copa de Europa. Todas las copas de Europa, las antiguas y las modernas, han sido ganadas por equipos y no por personas. Son producto de un buen trabajo en equipo.

Lo mismo pasa con cualquier competición de cualquier clase. Hasta Rafa Nadal, que jugó solo él y su alma al ganar su onceavo torneo de Roland Garros, le debe “algo” a su equipo, a sus entrenadores, asistentes, médicos fisiólogos, psicólogos (si cabe), etc.

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