Mantener el amor en una relación sentimental puede ser, y para muchos lo es, un objetivo importante en su vida personal.

Sin embargo, antes de contestar cualquier otra pregunta, la primera a contestar es si es posible o no mantener el amor. La respuesta que nos da la ciencia es que sí, que es posible. Veamos cómo.

Pero antes, entendamos qué es la atracción.

La atracción, antecedente del amor, es el proceso mediante el cual nuestra atención se centra en los aspectos positivos de algo o alguien. De manera natural, deseamos en nuestras vidas lo que nos aporta cosas positivas, ya sea un objeto o una persona. Lo que no resulta tan natural es el enfoque o la atención que yo pueda o no prestar a dichos aspectos positivos.

Si nos referimos a las relaciones sentimentales únicamente, si además de enfocarme a los aspectos positivos encuentro similitudes conmigo es posible que esté en la antesala del amor.

Por supuesto, me es mucho más fácil encontrar aspectos similares positivos que negativos, pero también la similitud en los negativos cuenta.

Analicemos cómo empieza todo. Una persona, digamos yo mismo, descubre aspectos positivos en otra, como por ejemplo el atractivo físico, la simpatía, un halago dirigido a mi persona, su forma de vestir, su cultura, su fuerza, su delicadeza, amabilidad, gentileza, lo que sea, vamos. Este descubrimiento hace que mis barreras relacionales se relajen y que se permita o busque un contacto superior.

Digamos que a lo largo de ese contacto superior yo descubro similitudes en aspectos tanto conscientes como inconscientes. Aunque estos últimos son los más importantes, los conscientes no dejan de tener su importancia relativa, sobre todo al inicio. Por ejemplo, podemos llamarnos igual que una relación pasada (hay un anuncio de coches que juega con esta remota pero posible situación), vivir en el mismo barrio, haber ido a la misma escuela o gustarnos la misma canción.

En este momento de la relación nosotros seguimos manteniendo nuestro enfoque sobre los aspectos positivos lo que hace que sigamos sintiendo atracción. Todo es nuevo y, a veces, magnificado por nuestras necesidades internas de sentirnos apreciados y en una relación. Es decir, vemos más positivo de lo que realmente es lo positivo y menos negativo de lo que realmente es lo negativo.

Hasta que presentamos a nuestra nueva relación a nuestros padres o a nuestro mejor amigo o amiga y ellos, de repente, se enfocan fundamentalmente a lo negativo incapaces de percibir todo ese mundo positivo que inunda nuestra percepción de las parejas. Tratarán, si nos aprecian, de librarnos de todos los males que representa la nueva presencia alienígena de nuestra vida.

Normalmente, esta pretendida influencia externa fracasará inevitablemente por cuanto que logrará que nos afiancemos más profundamente a los aspectos positivos ya identificados. Como decía Wayne Dyer, el autor del famoso libro “Tus zonas erróneas”, “aquello contra lo que luchas te hace más débil y se vuelve más fuerte”.

Y si a esto le sumas que entiendes las fuerzas inconscientes que harán que esta relación se convierta en un matrimonio destinado a triunfar o fracasar, se puede decir que tendrás un control más que decente sobre el éxito de tu relación.

Si tengo información de este tipo suficiente acerca de una pareja, puedo predecir con precisión si esta pareja va a triunfar o no. O, mejor dicho, puedo predecir si va o no a tener problemas serios que si los sabe superar triunfará y si no tiene ni idea de cómo abordar estos problemas, fracasará. Existen 3 aspectos que, de no cuidarse, determinarán la compatibilidad de cualquier pareja: la atracción institntiva, la cultura y la lógica.

Lo que nos lleva al gran principio rector de las relaciones sentimentales: El Principio de Entropía Relacional, lo que amerita, si cabe, hasta un subtítulo aparte en este artículo. Y como sí cabe, lo pongo.

El Principio de Entropía Relacional.

Recordemos primero qué es la entropía. En palabras que tratan de simplificar lo que de origen no lo es, podríamos interpretar que la entropía es el desorden o caos al que cualquier sistema de manera natural se dirigirá a lo largo del tiempo. A menos que usemos energía para mantener el orden del sistema. Y esta es la clave.

Una relación sentimental es un sistema y, como tal, está sujeto a las malas prácticas del principio de entropía. Lo que quiere decir que a menos de que hagamos un esfuerzo sistemático y dirigido, la relación caminará hacia le desorden y el caos de manera natural. Lo natural es el caos, no el orden.

En la relación sentimental, con el paso del tiempo y de manera natural, podemos ir cambiando nuestro enfoque hacia lo que no es tan positivo de la otra persona y hacia lo que no es tan similar. Incluso podemos llegar a enfocarnos totalmente a lo negativo y a lo diferente, olvidando totalmente todo lo positivo que en su día nos atrajo y que, no lo dudes por un instante, sigue presente en la otra persona.

Por supuesto que el físico cambia. Algunos nos hacemos más bellos con el tiempo, mi caso por ejemplo, mientras que otros muestran más huellas del paso de los años, pero los aspectos internos del carácter tienden a mantenerse en ciscunstancias nosmales.

Es nuestro enfoque el que cambia y al modificarse nuestra atracción racionalizamos pensando que es la otra persona quien ha cambiado. “Antes no era tan controladora” o “antes no era tan enojón” o “antes era más atento/a”, etc., son algunas de las historias que nos contamos a nosotros mismos cuando lo que en realidad ha cambiado ha sido nuestra percepción y nuestro enfoque.

Y saber mantener nuestro enfoque y percepción hacia lo positivo para mantener la atracción, así como saber lidiar con los 3 aspectos que determinan el éxito de una relación mencionados anteriormente requiere de energía y esfuerzo. O, de otra forma, la entropía nos alcanzará no importa qué tan rápido corramos.

Incluso los matrimonios o relaciones que han superado la barrera del tiempo con notable éxito han realizado, de manera inconsciente por supuesto, algún esfuerzo y uso de energía para mantener el enfoque y la percepción positiva el uno del otro.

En el curso de Relaciones Sentimentales Extraordinarias aprendemos a dirigir este esfuerzo y energía hacia el objetivo buscado: una relación humana y sentimental que nos ayude a expresar lo mejor de nosotros mismos al mundo.

Conozco personas que consideran que, si algo requiere de ese esfuerzo, sobre todo una relación, quiere decir que entonces no es natural, que la relación no se mantuvo por sí sola y que, por lo tanto, no merece la pena. Que no es válido el esfuerzo, vamos. Que o se da o no se da. Tal vez confunden esfuerzo con obstinación.

A lo mejor te preguntas ahora “¿Es válido romper una relación?” Más bien, la pregunta que me deberías hacer es si yo pienso que es válido. Y sí, sí lo pienso. ¿Cuánto esfuerzo se debe de hacer para mantener una relación que parece dañada? No lo sé, pero dependerá de muchas más cosas que un simple código moral.

Lo que sí sé es que ahora que tengo esta información, construida durante muchos años, puedo también decir que tengo mucha suerte porque sin saberla, sin conocer tanto de la conducta humana como parece que ahora sé (que igual y no), mi relación sentimental es extraordinaria. Y es que cuanto más me esfuerzo más suerte tengo.

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