Si somos humanos, con seguridad un alto porcentaje de nosotros hemos tenido, o tenemos o tendremos, momentos muy complicados, muy difíciles.

Puede ser por la muerte de alguien muy cercano, pero en este momento no me refiero a esos instantes de dolor, me refiero más a los momentos en los que parece que nada funciona. Nuestro negocio de años está estancado y parece no tener remedio; estoy al borde de la bancarrota o en la bancarrota ya; he escrito un libro que nadie lee; mi tienda está abierta pero no vendo ni rosquillas y ya no tengo para sacar los gastos; las deudas que tengo ya rozan lo impagable; he intentado todo y nada funciona y ya no sé qué hacer; por más que lo he intentado no tengo pareja ni nadie que me quiera; conseguir trabajo a mi edad y con mi escasa preparación es ya un imposible; acabo de perder mi empleo, etc.

Son cosas que suceden en un momento u otro, pero le suceden a muchos humanos.  Es para ellos entre los que yo me incluyo, que he escrito este artículo.

Si me conoces, sabes que he dedicado por los últimos 30 años a estudiar el cambio en los humanos y el dominio emocional. No he leído todo lo que se ha escrito pero creo, sin temor a equivocarme, que lo que he leído es suficiente como para haber identificado una serie de estrategias para superar esos momentos anímicamente y seguir avanzando en la vida hacia nuestros sueños y metas.

  1. Mira el momento actual solamente. Nos deprimimos porque pensamos que nuestro pasado fue horrible y que nuestro futuro lo será. Ni el pasado ni el futuro existen, literalmente. Cometemos el error de pensar que el futuro es un “ahora” que ya llegará. Pues no llegará, porque solo ahora existe. Y si ahora estás bien, ahora siéntete bien. Si te es difícil por medios internos, cambia tu postura a una más inspiradora y piensa, no dije “trata de pensar”, en paz y calma, en la quietud de todo mientras al mismo tiempo cambia permanentemente.
  2. Recuerda que no hay ni habrá dos noches seguidas. Por muy obscuro que esté allá a fuera no tengas la menor duda de que va a amanecer.
  3. Vivimos en un mundo de cuatro estaciones. No te las voy a explicar porque ya te las sabes. Sólo recuerda que después del invierno llega siempre la primavera y que cada etapa tiene su cometido y propósito. Nadie siembra en invierno, por ejemplo, con la nieve a tope en los campos. Deja que el tiempo haga su trabajo, sin luchar contra él. A eso probablemente se refiere Buda con su frase “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”.
  4. “Solo el que no tiene metas está perdido, porque no sabe cuándo llegará”. Si tienes metas, objetivos, sueños, deseos, entonces puede ser que los momentos difíciles por los que estás pasando sean parte del camino, estén en medio del camino hacia metas inevitables y que, al negar el momento difícil actual, al querer evitarlo, estamos también inevitablemente negando el acceso a nuestra meta. Lo que nos lleva al último recurso. Los que no quieren vivir esos procesos complicados están destinados infaliblemente a la mediocridad.
  5. Aceptación. Lo que es no se puede cambiar, porque es. Cuando lo cambies dejará de ser en el siguiente ahora, pero ahora es. Desear que lo que es no sea es demente, es locura. Acepta lo que es y transcenderás el sufrimiento. Puedes hacer tres cosas: cambiarlo, alejarte o, si no puedes ninguna de las anteriores, aceptarlo.
  6. En mis investigaciones he encontrado que las personas resilientes, que superan rápidamente las adversidades o golpes de la vida, no suelen pensar en las desgracias de los demás para sentirse aliviado. No se acuerdan de los que lo están pasando peor para sentirse bien. Eso sería un “mal de muchos, consuelo de …”. Pensamos en las desgracias ajenas para sentirnos agradecidos por nuestras vidas, no para consolarnos.

Y ya está. A lo mejor tú jamás has pasado por una etapa endiabladamente complicada y aparentemente sin salida, pero sin ser negativo sino más bien preciso, si vives una buena cantidad de años, los suficientes, experimentarás algo así, te lo aseguro. No quiere decir que tienes mala suerte, solo que estás vivo y buscas crecer.

Ahora puedes aplicar alguna de estas cosas, aún estés muy satisfecho con la vida. Igual y te sientes todavía mejor. Y si realmente estás pasando por algo difícil en este momento, créeme que yo te entiendo

Pero antes, déjame decirte que la paradoja de estas tácticas es que todas y ninguna funcionan al mismo tiempo, porque es la persona quien las hace o no funcionar. Son motivacionales, pero solo en la medida en que las personas buscan motivación y se dejan motivar. Este es mi trabajo, a veces, como Coach.

Por cierto, ya está amaneciendo.

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