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Cuando el EGO es peligroso para nuestra existencia

 ¿EGO? ¿Qué es el ego?

Buena pregunta, porque antes de seguir explicando cuándo es peligroso primero nos tenemos que poner de acuerdo en la definición de EGO. ¿No cree?

Vera, el EGO es una proyección de nuestro ser en forma de identidad personal, es decir, una definición de nosotros mismos que nos hemos creado para deambular por la vida. Usted tiene nombre, profesión, aficiones, ideas, creencias, estados de ánimo, gustos, necesidades, sentimientos, un pasado o historia personal, una interpretación de ese pasado en términos de bueno o malo, una nacionalidad, amigos, enemigos, etc.

Y todo lo anterior es su identidad con la que se da a conocer. Esa identidad se proyecta a su vez en tres dimensiones: su cuerpo, su mente y su comportamiento. Usted, lo crea o no, se comporta en función de esa identidad. Hace cosas que tienen que ver con la definición de sí mismo que ha creado.

Por lo mismo que un Ingeniero no es bueno redactando cartas y un literato no es bueno con los números, sus resultados vienen determinados por su identidad creada. Déjeme insistir de momento, identidad creada.

¿Necesitamos tener una identidad para movernos por este mundo? No tengo ni idea, pero parece que sí, porque todos la tenemos. Desde que nacemos tenemos un nombre que nos distingue de los demás. Y sí, ya sé que hay muchas personas en el mundo que se llaman como yo, pero yo no necesito distinguirme en el mundo entero, solo en mi círculo de existencia.

Llamamos Ego entonces a esa identidad ficticia que no es nuestro verdadero ser sino una proyección práctica del mismo. Una persona puede cambiar varias veces de identidad a lo largo de una vida y no me refiero a cambios de nombre y rostro por estar huyendo de la justicia. Un cambio en una creencia fundamental sobre la que descansaba nuestra identidad pasada daría lugar a una nueva persona, una nueva identidad, aunque tuviese el mismo nombre y la misma cara.

Conozco cercanamente a alguien que después de entrar a un programa de televisión llamado Gran Hermano modificó radicalmente su identidad, aunque esta persona si cambió el nombre que usaba para identificarse.  Es un ejemplo de un cambio de identidad.

Pues bien, el Ego se vuelve peligroso cuando en lugar de que nosotros poseamos una identidad, sea esa identidad la que nos posea a nosotros. Es decir, el Ego nos posee y determina nuestros actos a través del control total de nuestro pensamiento.

Cuando el Ego nos posee nos lleva incesantemente al pasado, un pasado que confirma sin lugar a dudas porque hacemos lo que hacemos y porqué seguimos haciéndolo. O nos envía al futuro, ese que no existe, para decirnos lo que tenemos que hacer para mantener nuestra identidad. Una persona negativa, identidad negativa, mantendrá visiones de futuro negativas para seguir siendo negativa. Por lo mismo, hará cosas que provocarán presentes negativos y se dirá a sí mismo “lo sabía”, manteniendo admirablemente su identidad.

Ya sea al pasado o al futuro, el Ego buscará por todos los medios que no estemos en el presente, el único lugar en que somos capaces de descubrir nuestro verdadero ser. El pasado y el futuro parecen muy reales, pero no lo son. Si lo analiza con detenimiento, lo único real que tenemos y existe es este momento, el ahora. Y el único lugar que realmente existe es aquí.

Aquí y ahora, nuestra identidad se descubre como simplemente una creación, y nada más. Y como nosotros la hemos creado, conscientemente o no, nosotros la poseemos, nunca al revés. Si una identidad no le sirve para ser feliz, tírela y haga una nueva. Yo lo he hecho varias veces y resulta muy divertido.

Un ejercicio que resulta muy útil es el de buscar conscientemente estar presente en el aquí y en el ahora, acallando nuestra incesante charla interna mental. Todo este ruido interno es el Ego luchando por llevarnos al pasado, al futuro o simplemente tratando de poseernos, de que nuestra identidad se mantenga firme y al mando. El propósito de la meditación es ese, acallar nuestra mente para ser conscientes de nuestro ser.

Si nos conociéramos más a nosotros mismos, entenderíamos la esencia de nuestro verdadero ser. Por eso, en el templo de Apolo en Delfos, podía leerse en la entrada la famosa y normalmente malentendida frase “Conócete a ti mismo”. No decía “quiérete a ti mismo” ni “descubre lo maravilloso que eres”, no. Literalmente, lo que decía era y es que sea consciente de su verdadera esencia. La autoestima es opcional.

Porque al conocerse a sí mismo, al elevar su nivel de conciencia, su Ego deja de poseerle y comienza a percibir el mundo en toda su maravillosa expresión. No necesita moverse un ápice de donde está ni esperar a un mejor momento que este para descubrir la gracia de existir, porque aparte de este ahora, nada más es real, es solo una invención del Ego (lo escribo con mayúsculas para que no se enfade).

Pruébelo ahora unos instantes. Concéntrese en los ruidos que le rodean, en la comodidad de donde quiera que se encuentre sentado o acostado, en las sensaciones que pueda identificar en las diferentes partes de su cuerpo, en su respiración (¿respira?). Y antes de que esa cuenta por pagar vencida para la que no tiene dinero sea traída de inmediato a su mente, dese cuenta de que aquí y ahora, esa cuenta no existe. Sí, ya sé que esa cuenta es muy real. Vale, pero no aquí ni ahora, no en este lugar ni en este instante.

El tiempo no existe y, con el tiempo, espero que llegue a darse cuenta de ello.

Pero seamos más atrevidos todavía. Al leer este artículo, usted ha logrado acallar su ruido mental proveniente del Ego. En realidad, puede ser que no sea usted el que busca ser consciente de su verdadero ser, más bien es su verdadero ser que lo busca a usted. Usted nada más se deja encontrar.

Ahora ya sabe que el Ego es peligroso para su existencia cuando le posee en lugar de ser poseído, cuando se convierte en creador de nuestra existencia en lugar de ser nuestra creación, cuando lo pone a jugar al escondite de su verdadero ser.

Observe que su aquí y su ahora son su mayor tesoro y es entonces cuando, por arte de magia, su miedo se convertirá en poder. ¿Qué no tiene miedo a nada? Entonces, con mucho cariño, le digo que usted tiene miedo a admitir que tiene miedo y ese es el más peligroso miedo de todos.

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1 Comentario

  1. alberto.zaldivar@yahoo.com.mx'

    alberto zaldivar g

    muchas gracias Paco!!
    Un abrazo cariñoso.

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