Un coaching anti coaching.

Acabo de leer un sensacional artículo acerca del coaching. Su autor, Alejandro Suárez, es experto en finanzas y escribe para una prestigiosa revista del medio financiero llamada Merca2 Bloomberg.

El título del artículo es “No necesitas un coach; necesitas un puñetazo”. En el escrito este buen hombre dedica unas 2100 palabras para recomendarte fervientemente que no contrates un coach en ninguna circunstancia. De hecho, menciona sin rodeos que solo los pardillos contratan coaches.

Es un coach anti coach. En su afán por defenestrar esta humilde profesión de coach, nos llega a comparar con los vendedores de remedios mágicos del antiguo oeste americano. Como si en España no existiesen vendedores de pociones mágicas, y mucho menos en el mundo de las finanzas.

Es verdad que, como en todo campo de saber, existen algunos miembros de cada campo que no son una gran muestra de lo que dicho campo proporciona como bien social o servicio a la sociedad.

Algunos coaches, muchos tal vez, han percibido una especie de moda y, para no quedarse fuera de la foto, se han autodenominado coaches con la intención de sacar algún provecho del asunto. A mi no me ofende, porque para escoger lo que nos conviene necesitamos opciones. Un mal coach solo te puede servir para identificar a otro que sea bueno, más que para detestarlos el resto de tu vida.

Cierto es que, también, el que una asociación de coaches formada por autodenominados coaches certifique que otros tengan el derecho a ser reconocidos como tal, previo pago de una cuantiosa certificación, es un poco paradójico. Es como decir que yo soy bueno porque lo digo yo y esa otra persona es buena porque yo soy bueno.

Paradójico o no, yo lo considero aceptable. Si alguien encuentra que un modelo de coaching es útil me parece sensacional que lo enseñe a otros. El problema es que algunos de estos centros terminan por desacreditar a quienes no cuentan con su certificación y esto ya no es tan aceptable. No al menos en asuntos de esta índole que han sido desarrollados al margen de los centros académicos y con razón.

En otra parte del artículo hace mención a frases, sandeces las denomina, manidas, semifalsas y que “Buscan captar personas con inseguridades, que necesitan ayuda y así se hacen, previo pago, con un hueco en sus vidas sin ningún rubor”, según textualmente escribe D. Alejandro.

Frases como esa de que “Crisis en chino también significa oportunidad” son absolutamente despreciables para Alejandro. Bueno, para los coaches este artículo puede representar una crisis, pero para mi es una oportunidad de explicar por qué los coaches son necesarios y cómo se pueden usar con eficacia.

Otras frases que desprecia son “no tienes límites”, “todo pasa por algo”, “tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto”. A Alejandro le parecen frases manipuladoras, medio falsas y que los coches usan miserablemente (uso sus palabras) para arrancarle a la gente su dinero y sus ilusiones.

A lo mejor le gustan más frases tales como “no importa cuantas veces lo intentes, ninguna funcionará” o “naciste para el dolor y el fracaso, acéptalo” o “si crees que no puedes estás en lo cierto, no puedes” o “tienes más límites que la frontera de Corea del Norte” o “naciste para la mediocridad y cuanto antes te des cuenta antes empezarás a engordar”, “Si quieres volar como águila, te pegarás un batacazo; mejor quédate en el suelo”.

Me divierto pensando en frases de antimotivación porque te hacen entender lo absurdo de las mismas. Prueba un poco y verás. Cada frase que encuentres positiva menciónala en voz baja en negativo y te darás cuenta de que resulta absurda. Y te digo en voz baja porque si alguien te escucha te puede mandar directamente al psiquiatra.

Otra cosa muy cómica del artículo es el coaching que el autor da acerca de cómo identificar a un coach que realmente sirva de algo. Hay que hacerle dos preguntas, según él. La primera es a quién ha ayudado antes que ya es todo un éxito y, la segunda, porqué él no es un éxito todavía. Si no hay respuestas a ninguna de las dos preguntas, entonces ese coach es… bueno, todo lo anteriormente mencionado.

Como si un médico no pudiera enfermarse ni un psicólogo deprimirse ni un gerente de sucursal bancaria ser pobre ni un asesor financiero no pudiera no tener clientes ricos ni él mismo no serlo.

Por poner un ejemplo, el mejor maestro en inversiones financieras que, según sus propias palabras, Warren Buffet tuvo fue un hombre que lo había perdido todo en la crisis de 1930.

Pero ya en serio, los coaches pueden proporcionar una ayuda extraordinaria si son capaces de cambiarle la percepción a sus clientes. Y ese es el auténtico trabajo de un coach. Modificar la percepción. Cuando cambias la percepción, cambian tus juicios e interpretaciones, por lo mismo, cambian tus decisiones. Al cambiar estas últimas, cambian tus acciones y, finalmente, si estas cambian, cambiarán inevitablemente tus resultados.

Como coach debo de saber qué percepciones cambiar para que el resto del proceso te lleve a obtener las metas o resultados que buscas. Y, una vez que detectemos qué cambiar, propiciar el cambio en mis clientes que, si son como los demás seres del mundo, experimentarán seguramente una resistencia a cambiar sistemática e inconsciente.

Tal vez Sócrates fue el primer coach que tuvo la humanidad en su historia, cuando a través de su método socrático a base de preguntas, pretendía hacerte llegar a tus propias conclusiones. Personalmente conozco a muchas personas exitosas en muchos y variados campos que, dicen ellos, le deben mucho o parte de su éxito a haber contado con un coach a su lado. Sí, uno de esos miserables, manipuladores y busca pardillos que andan por el mundo autodenominándose coaches.

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