En un nuevo estudio que se puede encontrar en la edición de junio de la revista Psychological Science se demuestra que el dinero alivia el dolor. Simplemente contar dinero o pensar en deudas ya pagadas ayudaba a disminuir la percepción del dolor en los participantes del estudio.

Curiosamente, este fin de semana reciente pasado una amiga gerente de un restaurante, ante un severo problema de ausencia de personal, me pidió vehementemente que le ayudara a controlar una de las cajas de cobro del restaurante.

La solicitud de ayuda me había sido realizada una semana antes y, debo admitir, no era algo que me causase mucha ilusión. Pero sentía el compromiso con mi amiga, por lo que después de hablarlo con mi mujer decidí hacerlo con la mejor de las actitudes.

Conforme se acercaba el día, fui sintiendo como un catarro persistente se esforzaba por tomar el control de mis vías respiratorias y de mi garganta, de forma que el día previo estuve realmente a punto de cancelar mi compromiso, cosa que finalmente no hice.

Así que llegué a cubrir la caja del restaurante, después de un breve cursillo, con la nariz congestionada y esperando que la cosa no fuera a mayores. De manera sorprendente llegué esa noche a la casa con bienestar general y con las vías respiratorias tan descongestionadas como una autopista a las 3 de la mañana.

Había estado contando dinero todo el día. Lo cual no significó nada hasta que leí la ya famosa edición de junio de Psychological Science. Y entonces todo tuvo sentido. Me sentí mucho mejor porque estuve contando dinero todo el día.

Otros estudios al respecto muestran resultados muy similares, incluso en lo que se refiere al dolor emocional. Personas que habían estado contando dinero aguantaron mucho mejor el dolor de meter la mano en agua caliente a 55º que personas que habían estado contando papel.

De mi experiencia y del estudio en cuestión se pueden sacar, o no, ciertas conclusiones:

  1. El dinero no trae la felicidad pero al menos, contar dinero alivia el dolor, aunque deja de funcionar si es un trabajo rutinario hecho por suficiente tiempo como para eliminar el efecto. Por ejemplo, un cajero de banco o restaurante que a eso se dedica. Esto fue otro hallazgo del estudio.
  2. Uno nunca sabe dónde está el alivio a sus dolores. Mejor abrirse a las nuevas y sorprendentes experiencias.
  3. Si algún conocido pretende convencerte de lo malo que es el dinero, aléjate de él discretamente. Como dice mi maestro financiero Harv Eker, está quebrado y quiere que tú también lo estés. No porque sea mala persona, pero a lo mejor cree que el dinero es malo y no sabe que quita el dolor.

Estoy convencido de que el dinero no es un fin, pero también lo estoy de que es un medio. Un medio que nos permite expresar lo mejor de nosotros mismos, si así lo deseamos. Creo que la sociedad contemporánea tiene un problema con el dinero. Por eso buscamos constantemente políticos que nos lo den todo hecho, mientras ellos lo que buscan es únicamente eso, dinero.

Si quieres más dinero en tu vida, acéptalo sin vergüenza alguna. No hace falta que se lo cuentes al mundo, simplemente acéptalo para ti. Lo peor que te puede pasar si llegas a tenerlo es que se te quiten algunos dolores. Y recuerda, no puedes descartar este artículo hasta que no lo pruebes.

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