Espero que este artículo realmente te sea útil. Al menos, eso es lo que debería de esperar al escribirlo, ¿no? Porque, ¿qué otra cosa podemos hacer que no sea “esperar”?

Esperar viene de “esperanza”, o al revés, que no importa. Tenemos esperanza cuando deseamos que algo suceda y no estamos seguros que así vaya a pasar, pero no perdemos la “esperanza”. Famosas son ya las palabras de un muy maduro jugador de fútbol de la selección mexicana cuando explicaba a los reporteros, en una rueda de prensa, las razones de la victoria de su equipo. Para gloria y disfrute de todos los oyentes, este buen hombre comentó “Nunca perdimos la desesperación, por eso ganamos”.

Siempre he pensado que las preguntas de los periodistas a los jugadores de fútbol al terminar los partidos son de los ejercicios intelectuales más estúpidos que ha inventado la prensa deportiva, pero me resigno a que se siguen y seguirán haciendo por muchos años más.

Preguntas tontas aparte, existe otro significado de la palabra “esperar” y que es el que deseo compartir ahora, en este artículo. El verdadero, por cierto, significado de la palabra, de la acción de “esperar”.

“Esperar” no es desear con duda, no. Esperar es saber con certeza que lo que deseo va a pasar y tengo que estar atento a las señales, oportunidades, pistas, etc., que el Universo me va a enviar como consecuencia de mis deseos expresados. Esperar es la Ley de la Atracción en Acción. Un tigre, camuflado entre la maleza, sin movimiento alguno, lo que está haciendo es esperar a que aparezca la presa en el momento oportuno. Está atento, con los músculos flexionados, listo para saltar sobre la cena en cuanto esta aparezca.

Si hubiese algún consultor humano quizás le estuviera diciendo “No, no, no. ¿No conoces los datos estadísticos acerca de la probabilidad de que a estas horas aparezca una gacela? Según mis cálculos, es prácticamente imposible que hoy cenes, si te quedas ahí. Necesitas un buen sistema de gestión que te de la información oportuna y en tiempo real acerca del proceso de caza para tomar sistemáticamente mejores decisiones”.

Por supuesto, un tigre no desespera, porque no conoce la experiencia. Tampoco se pone un tiempo límite, aunque así nos parezca cuando después de un cierto tiempo de no encontrar nada buscará otro lugar. Estar atento y preparado para saltar sobre la presa es su instinto, no una decisión. Y esa es exactamente el tipo de espera que los humanos necesitamos para cambiar nuestro mundo y convertir nuestros sueños en realidad. A este tipo de espera la podemos llamar “espera activa”. Cuando votamos por un político “esperando” que nos cambie la vida, estamos en otro tipo de espera a la que podemos llamar “espera pasiva”, y que, por supuesto, sólo nos puede llevar al drama y al dolor y, eventualmente, a la desesperación.

Existen 3 reglas para entrar de lleno en la “espera activa” y servirnos de todo su poder.

Regla 1. Establece objetivos.

Define qué deseas como un tigre sabe cuáles animales cazar y cuáles no. Si no sabes qué estás esperando, ¿Cómo puedes siquiera saber que lo encontraste? Caminar sin objetivos es tan estúpido como las preguntas de los periodistas deportivos. Como dice Jim Rohn, y muchos otros, fallar en planear es planear fallar. Ponte objetivos, visualízalos todos los días, púlelos y hazlos cada vez más atractivos y vívelos como si fueran ya una realidad. Este es el corazón de la Ley de la Atracción.

Regla 2. “Espera”.

Es únicamente cuando tenemos objetivos definidos que podemos aplicar la “espera activa”. Serendipias, sincronicidades, causalidades, etc., estarán a tu disposición para proporcionarte las oportunidades que buscas y que convertirán en realidad material los objetivos establecidos. Pero sin estar atento a las mismas pueden pasar delante de tus narices y tú ni en cuanta.

Regla 3. Actúa.

Mantén tus músculos tensos, la postura expectante y las garras preparadas para saltar sobre la presa en cuanto esta aparezca. Y hazlo con la certeza de que aparecerá. El Universo se moldea en cada instante, respondiendo a nuestros deseos, proporcionando las oportunidades necesarias, tantas veces como haga falta. En mi concepto, es una evidente mentira que las oportunidades son escasas o limitadas y hay que aprovecharlas porque puede no haber más. Solo las aprovecharás si estás atento y preparado, no porque no haya otras sino porque estás preparado. El hecho de que haya o no más animales, no hace que el tigre ataque o no a la presa del momento. Cuando encuentres la oportunidad actúa. Punto. Te equivocarás en ocasiones, pero aprenderás y eso es finalmente lo único que cuenta, porque, en otras ocasiones, acertarás.

Las 10 novias prudentes a la espera

Las 10 novias prudentes a la espera

Tal vez, a este tipo de espera, se refiere Jesús en la parábola de las diez novias. Estaban a la espera de sus novios que llegarían en cualquier momento, pero cinco de ellas eran más perezosas y no cuidaron tener suficiente aceite para mantener la lámpara encendida. Ninguna tenía un email del novio diciéndole la hora a la que llegaba el vuelo, es decir, podían llegar en cualquier momento. Como era previsible, las cinco perezosas no estuvieron preparadas cuando los novios llegaron y se perdieron el banquete y al novio.

Y si eres periodista y entrevistas a una de las novias agraciadas con banquete y novio, no se te ocurra preguntarle “¿Qué se siente haber estado en la fiesta con tu novio?” porque la respuesta es obvia. Espero.

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