La importancia de mostrar congruencia en las cosas que hacemos y decimos (y lo que su ausencia revela de nosotros)

Congruencia. El diccionario la define como “Relación coherente entre varias ideas, acciones o cosas”. El único problema es que tampoco sabemos que es “coherente”. En PNL decimos que no se puede definir una nominalización, congruencia, con otra nominalización, coherencia.

Es como decir que “bello” es algo que es “atractivo”, cuando es tan complicado definir belleza como atractivo. Y es que hay un caso de un político español que resulta tremendamente asombroso e incomprensible, pero antes déjeme seguir hablando un poco más de congruencia.

En comunicación el concepto “congruencia “es más fácil de definir, porque para ello utilizamos un concepto muy específico como el de los “canales de salida”. Cuando nos expresamos hacia el exterior lo hacemos a través del mensaje que envía nuestra fisiología (cuerpo, gestos, patrones respiratorios, movimientos de manos, etc.), nuestra voz (volumen, velocidad, entonación, dicción, etc.) y las palabras que usamos.

Se dice que somos congruentes en la comunicación cuando los tres canales de salida (palabras, voz y fisiología) envían el mismo mensaje e “incongruente” se es cuando los canales se contradicen entre sí. Si no le queda claro todavía, piense en decir que no mientras mueve su cabeza de arriba hacia abajo repetida y continuamente. ¿Conseguí transmitirle ahora lo que es incongruencia comunicacional?

Este mismo tipo de incongruencia fisiológica se usa en el detector de mentiras, aunque, desde luego, existen personas tan hábiles que lo pueden engañar al decir mentiras despiadadas mientras el famoso detector los muestra como santas palomas de convento.

Existe otro tipo de congruencia social. Es más que un concepto de comunicación, aunque es prima hermana de la que acabo de describir, y se trata de una interpretación coloquial que los humanos hacemos de otra persona cuando dice una cosa contraria a la que hace.

Digamos que una persona dice detestar la mentira y la pillamos flagrantemente en algo más falso que una moneda de 3 unidades de las que quiera. ¿Se ha fijado que no existe ninguna unidad monetaria que haga monedas de 3? No existe la moneda de 3 Euros, ni Dólares, ni Pesos Mexicanos, ni Yenes. SI se encuentra con una pensaría que es falsa, de ahí mi metáfora anterior.

Pues bien, decimos entonces que esa persona es incongruente porque critica algo que muestra como parte de su conducta. Sin embargo, en algún momento de nuestra vida la crítica a algo en concreto nos puede granjear simpatías de personas que piensan igual. Al cabo de los años, eso mismo que criticábamos acabamos convirtiéndolo en nuestra tumba personal.

Los políticos son muy susceptibles de cometer este pecado, sobre todo desde que existe Twitter. Un ejemplo: ahora mismo, el pueblo mexicano está inmerso en un proceso electoral fundamental para los próximos años del país. Los candidatos a presidente realizan debates con la misma regularidad con la que se realizan en cualquier otro país, claro está, con sus particularidades mexicanas.

Da la impresión de que la congruencia es importante para los mexicanos, más que para otras sociedades y por esa razón, la mayoría de los debates efectuados se han dirigido a mostrar qué tan incoherentes pueden ser cada uno de los candidatos, de forma que el menos incongruente, probablemente, gane la elección.

Otro ejemplo: un político español autodenominado comunista, antisistema y anti lo que el denomina “la casta”, que son unos pocos españoles muy poderosos que según él controlan el país y lo mantienen subyugado, acaba de caer profundamente en el pozo de los que con tanta ansía criticó por años.

Este hombre, de nombre Pablo Iglesias, además se autodefinía como una persona corriente que representaba a las clases populares españolas, indignadas con la corrupción existente en las clases políticas actuales. Todo un currante, demagogo, populista y proletario como deberíamos de ser todos, según sus deseos, que no los míos.

Hasta ahí todo bien. El problema es que en días pasados recientes se ha dado a conocer que ha adquirido una casa lujosa de un valor que se sale del promedio de lo que cualquier español posee. Y se sale mucho. Su nueva y lujosa casa tiene un valor de 600.000 Euros, o unos 750.000 Dólares americanos o unos 15.000.000 de Pesos mexicanos.

Nada mal para un trabajador representante de las clases populares. Como a muchos analistas políticos a mi me alegra que las personas prosperen y adquieran lujos y comodidades ganadas con el esfuerzo de su trabajo, con su sudor y sus lágrimas, si es el caso. El problema es que esta vivienda es exactamente el tipo de vivienda que este señor criticó por muchos años. Ni siquiera en su partido político ven con buenos ojos lo que acaba de hacer.

¿Por qué? Muy sencillo, porque es incongruente con lo que siempre ha sentado como sus bases filosóficas y de pensamiento.

Personalmente me da igual. Me parece una muestra más de falta evidente de Inteligencia Emocional. Si analizamos la compra del inmueble nos damos cuenta inmediatamente de que se trata de una oportunidad única, tanto como por el precio como por las condiciones crediticias.

Ambos aspectos son inmejorables. 600.000 euros pueden sonar a mucho, pero esa casa puede costar, al ver cómo está construida y todo lo que tiene, bastante más. Las condiciones del crédito otorgado a este señor y su pareja, Irene, son extraordinarias, con un coste financiero bajísimo y con una financiación superior al promedio español y con mucho. Justo los ingredientes de “una oportunidad única”.

Yo, ahora, entiendo lo que pasó. No tengo duda de que este señor sabía que su decisión de compra iba a ser, como mínimo, controversial para los simpatizantes de su partido político comunista. Con todo, lo hizo. ¿Estaba conscientemente haciéndose un daño en su imagen y en su futuro dentro del partido irreparable? Yo creo que sí, pero ante una oportunidad única no pudo controlar el impulso.

Enfrente de una decisión importante en las que está presente el principio de escasez en toda su plenitud al juntarse los dos aspectos más importantes del mismo que son tiempo y condiciones (dinero), a los humanos se nos vuelve cuesta arriba el control del impulso, el no caer en la tentación.

El control del impulso es una habilidad propia de las personas que dominan la autoregulación, la segunda característica personal de la Inteligencia Emocional. Grandes personalidades han sucumbido ante la incapacidad de controlar el impulso y han malogrado de manera irremediable sus carreras profesionales y personales.

Personas de poder que repentinamente encontraron muy sencillo robar grandes cantidades de dinero y cayeron, una vez descubierto su latrocinio, en el infierno del desprestigio definitivo. Con el sexo existen casos también muy conocidos. Por supuesto, las drogas y la comida en exceso también forman parte del Universo de los que no saben autoregularse.

Existen muchos ejemplos de incongruencia o incoherencia en la sociedad actual, muchos de ellos pasan delante de nuestras narices y no nos damos cuenta pero lo son. Una web portal de empleo envía a sus suscriptores anuncios para que compren lotería, lo que es todo un mensaje de esperanza para los desesperados buscadores de empleo (o te toca la lotería o no sales, porque empleo no vas a encontrar). Una empresa madrileña anuncia en sus vehículos de transporte el lema “Lo esperamos con las puertas abiertas” al lado de una gran foto de unas puertas totalmente cerradas (tengo la foto pero no debo publicarla). En fin, ahí están los ejemplos.

Experimentos sociales demuestran que los niños o niñas que saben controlar el impulso obtienen, en su futuro profesional, sensiblemente mejores ingresos que los compañeros que no lo saben hacer todavía. Es muy famoso el experimento de los malvaviscos y los niños y niñas que tenían que aguantar sin comérselo hasta que regresase a la sala el adulto que los había recibido en primer lugar.

Si esperaban y no se lo comían, el profesor les daría una segunda golosina adicional y si no aguantaban y se lo comían antes del regreso del profe, no habría ninguna consecuencia negativa. El resultado comprobó que solo un selecto grupo de autoreguladores soportó el infierno infantil de tener un dulce delante y no comérselo, mismos que años después obtenían notas muy superiores a las de los que no aguantaron la presión.

Mis mediciones de Inteligencia Emocional en diversos países del mundo usando nuestro exclusivo cuestionario de medición, debo decir que no suficientes como para establecer un juicio significativo, muestran resultados muy diferentes de un país a otro. España, por ejemplo, el país de Pablo e Irene, muestra significativamente un Coeficiente Emocional llamativamente deficiente.

Lo bueno y positivo es que la Inteligencia Emocional se puede estudiar e incrementar sin mayor problema. Nuestro curso online de Inteligencia Emocional es el que más visitas atrae, aunque no es el que más matriculados tiene, lo que resulta paradójico pero interesante y revelador.

Si Pablo e Irene hubiesen aguantado el impulso, se hubiesen autoregulado, hoy su partido seguiría gozando de un capital de congruencia invaluable a la hora de ganar elecciones, te guste o no su oferta política. Y si ellos creen que el asunto del chalé se va a acabar con el tiempo, se equivocan, porque si ahora el chalé es grande, cuando estén en elecciones va a tener el tamaño de un estadio de fútbol. Lo bueno es que, en ese momento de presión, encontrarán muchas más oportunidades de ejercitar el autocontrol e incrementar su Inteligencia Emocional. Eso o pueden comprar mi curso. Lo que resulte más inteligente.

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