He hablado muchas veces de la Ley de la Atracción en mis artículos. Siempre a favor, pero, ¿sabe usted qué es la Ley de la Atracción (LDA para ser breves)?

Antes de explicarle porqué he hablado y hablo a favor de esta idea, déjeme explicarle qué es la LDA.

En el año 2006 una extraordinaria campaña de marketing lanzada por una compañía australiana dejó a muchas personas en el mundo curiosas y tremendamente expectantes acerca de un secreto.

Un secreto que iba a ser revelado y que iba a cambiar la situación material (al menos) de la humanidad.

Durante la campaña solo se hablaba de la revelación de dicho secreto y se le atribuían, a dicho secreto, propiedades de transformar la situación económica de cualquier persona que, al conocer el secreto, lo usase en su beneficio.

Este secreto es “La fuerza más poderosa del Universo”, rezaba la campaña.

En realidad, se trataba de una película, cuyos creadores decidieron lanzarla únicamente en formato DVD, que enseñaba que nuestras vidas y experiencias se formaban a partir de nuestros pensamientos. ¿El nombre de la película? Sí, exactamente es ese que está pensando, “El Secreto”.

Según la película, nuestros pensamientos, literalmente, atraían experiencias a nuestras vidas. Si pensábamos en pobreza atraeríamos pobreza, pero si pensábamos en riqueza, eso sería justamente lo que abundaría en nuestras experiencias de vida.

La peli mostraba que los seres humanos somos como imanes que atraemos lo que pensamos y no lo que deseamos. Uno de los actores o participantes, Joe Vitale, llegaba incluso a afirmar que el Universo era como el catálogo de una gran tienda y que nosotros solo teníamos que ordenar y esperar, con fe, desde luego, y que el “pedido” llegaría a nuestras vidas inevitablemente.

Como puede imaginar, muchas personas resultaron decepcionadas, aunque el DVD fue todo un éxito de comercialización. Vendieron más de 6 millones de ejemplares y crearon todo un movimiento comercial de libros, camisetas, objetos, etc., alrededor de ”El Secreto”.

Ronda Byrne, la creadora del fenómeno, no solamente se hizo multimillonaria, sino que creó, a partir de entonces, una nueva manera de comercializar “ideas”, auto ayuda, que sería copiado por muchas otras obras similares.

¿Qué por qué hablo bien de la Ley de la Atracción? Muy sencillo. Porque me parece muy atractivo y necesario creer que está en nuestras manos cambiar nuestras vidas. Si es tan fácil como “pide y se te dará” no sé, pero debe de existir una manera de que podamos conseguir lo que queremos. Mientras “lo que queremos” no sea algo dañino a los demás, no se me ocurre una sola razón por la que no debamos de disfrutarlo.

Y, ¿si la LDA fuera cierta? ¿Cómo deberíamos usarla en nuestras vidas o qué estamos haciendo que atrae a nuestras experiencias de vida lo que no queremos en lugar de lo que sí queremos?

Estos son unos cuantos ejemplos de cómo, si la LDA es cierta, estamos atrayendo infortunio a nuestras vidas en lugar de crear una vida llena de éxito, felicidad y prosperidad.

Buscar permanentemente ahorrar en lo que compramos.

Piense en ello. La mayoría de la humanidad se pasa la vida, literalmente, buscando ahorrar en lo que compra.

Vamos, no me diga que no lo hace. Yo lo hago. Todos los días. La humanidad entera está entrenada perfectamente en ahorrar en sus compras y el número de pobres no deja de aumentar en el mundo. A la vista de las estadísticas, me parece que la estrategia no es muy buena.

Comprar lo más barato nos lleva a situaciones en las que seguiremos queriendo y necesitando, comprar lo más barato. Parece que lo que tenemos en la mente la mayoría del tiempo se perpetúa incansablemente. Es nuestra voluntad. Al ponerlo en nuestra mente lo convertimos en una solicitud de lo que queremos experimentar. Como el universo no tiene juicio, no sabe si lo que ponemos en nuestra mente es bueno o malo, nos lo va a proporcionar infaliblemente.

¿Y si compramos a partir de ahora lo más caro? No sé, pero si lo hacemos pensando que nos estamos gastando lo que no tenemos, y en consecuencia nos preocupamos, esa es la experiencia que vamos a perpetuar: preocupación y angustia. Y ni siquiera vamos a ser capaces de disfrutar de lo ya comprado.

Vamos, ¿nunca ha pasado de la satisfacción al enojo al enterarse que pudo comprar lo mismo que acaba de comprar, pero por menos dinero? ¿No se siente engañado y molesto por ello y hasta asegura no volver a entrar en ese lugar, donde son unos ladrones y ya Dios los castigará? Saber que pudimos haber ahorrado dinero y no lo hicimos a algunas personas les estropea el día.

Lo mismo aplica a todas las situaciones de tipo financiero de nuestras vidas. Pero claro, únicamente si la LDA es cierta, si no siga ahorrando, y ahorrando, y ahorrando, y ahorrando…

Ir con prisa, la enfermedad de los siglos XX y XXI.

Es curioso pero las personas que siempre tienen prisa, siempre tienen prisa. Sé que suena tonto, pero, si lo analiza, es más curioso que tonto. Si no nos gusta andar con prisas, ¿no es más lógico hacer lo que sea necesario para dejar de ir con prisa?

Y según la LDA, y de nuevo si, y solo si, es cierta, nuestro estado mental es el mensaje que enviamos la Universo acerca de lo que queremos experimentar, por lo que, al experimentar prisa, le estamos pidiendo al Universo más situaciones que nos harán entrar en un estado de prisa.

Prima hermana de la prisa es la ocupación. “Estoy muy ocupado” o la sensación de estar muy ocupado, solo atrae más situaciones o experiencias de estar muy ocupado. Yo soy un maestro en esta última, ya que me he pasado los últimos 35 años de mi vida en estado de máxima ocupación. Por más que me esfuerzo por terminar todo lo pendiente, solo atraigo situaciones en las que me sigo esforzando por terminar todo lo pendiente.

Y no solo es experimentarlo. Algunos hasta lo presumimos, lo cantamos a los cuatro vientos, lo pregonamos hasta en semana Santa y en semana normal. Vamos, que lo potenciamos a su máxima expresión.

Por último, veamos la relación entre la salud y la LDA. Y también del asunto este del peso, la gordura y todas esas cosas.

¿Será que cuanto más queremos bajar de peso más atraemos situaciones para seguir queriendo bajar de peso, es decir, engordamos? Basado en los resultados estadísticos acerca del efecto de las dietas en la reducción de peso, yo diría que categóricamente sí.

Nos tomamos una pastilla para curarnos de algo y puede que esto nos mantenga en situaciones de salud que requieran seguir tomando pastillas. No hablo de enfermedades ocasionales, sino de personas que se pasan la vida tomando cosas.

No nos damos cuenta, pero, si la LDA es cierta y funciona así tal cual, estamos atrayendo a nuestras vidas precisamente lo que no deseamos.

Adicionalmente a una interpretación esotérica de la LDA en el sentido de atraer a nuestras vidas aquello en lo que pensamos, existen ciertas razones más técnicas que también representan un malísimo uso de nuestros recursos y confirman el uso inadecuado que hacemos de la LDA. Vamos, que contribuyen a no tener lo que deseamos sino lo que pedimos, seamos conscientes o no.

Ponernos objetivos negativos (aprendizaje básico en Programación Neurolingüística), es decir, pensar en lo que no queremos en lugar de lo que sí queremos, ha sido demostrado como una causa de precipitación de malas experiencias (no dejes que se te caiga la pelota, por ejemplo). El pensamiento negativo también ha demostrado en varios y serios experimentos que evita que obtengamos lo que queremos en el trabajo, en los deportes y casi que en cualquier aspecto de nuestra vida.

Un pobre e inadecuado manejo de nuestros estados emocionales está probado que nos impide una utilización óptima de nuestros recursos intelectuales, lo que redunda en resultados mediocres en nuestras vidas.

Yo no sé si la LDA funciona o no, pero si sí funcionase, puede que mucha de nuestra experiencia mental sea funestamente inapropiada.

Y como dicen los gallegos (españoles naturales de Galicia, no españoles nada más) “Yo no creo en las meigas (brujas), pero de que las hay, las hay”.

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