Qué me motivó a escribir acerca de la motivación.

Cuando Napoleón Hill, el autor del libro de autoayuda más vendido de todos los tiempos “Piense y hágase rico”, estudió a las personas más exitosas de su época, allá por 1920, encontró que casi todos ellos, antes de ser exitosos, habían pasado por tremendos episodios de lo que sin lugar a duda llamaríamos fracasos rotundos.

De alguna forma, en medio de esos sonoros y dolorosos fracasos, encontraron la motivación para seguir adelante y tener el éxito que buscaban. ¿Quién no necesita algo de motivación de vez en cuando?Aun no estando viviendo uno de esos momentos espantosamente tristes en nuestras vidas, un poco de sentirnos motivados parece que siempre viene bien.

También parece que todos los seres humanos buscamos lo mismo: encontrar la felicidad. Pero no nos damos cuenta de que el mayor obstáculo que encontramos una y otra vez para alcanzar nuestros más deseados sueños somos nosotros mismos. Nos imponemos limitaciones y falsas creencias que nos impiden alcanzar, desarrollar y expresar nuestro verdadero potencial.

Ahora bien, si esperas que en este artículo te cuente que “eres la más grande creación del Universo y que dentro de ti se encuentra la semilla de la grandeza y que mereces indudablemente vivir lo mejor de lo mejor” cambia de lectura porque no es eso lo que quiero contarte.

Como coach personal estoy especializado en identificar ciertos patrones de pensamiento comunes en las personas desmotivadas o con falta de voluntad y ánimo para hacer lo que ya saben que tienen que hacer. A pesar de que estos patrones son de fácil comprensión, es muy probable que las personas que los experimentan no sean conscientes de que los tienen integrados en su pensamiento. A continuación, los patrones comunes de desmotivación más importantes que yo he identificado.

Buscar la aprobación de otros. ¿A quién le importa lo que los demás piensan acerca de tus decisiones? En todo caso, ¿de quién es la vida afectada? Es considerado tomar en cuenta las opiniones de los demás. Es estúpido pensar que son más importantes que las nuestras. Piensa en todo lo que ya hubieras conseguido de no tomar tan en cuenta las opiniones de los demás.

Una imagen negativa de nuestro cuerpo o de uno mismo. Sé que suena extraño, pero en casi todos los desmotivados y desmotivadas que conozco existe un rechazo a su imagen corporal y personal. No somos suficiente guapos o bien formados. Claro, en comparación con la persona que sale en la portada de la revista de moda. Por cierto, ¿quién definió que esa persona es atractiva? ¿Atractiva para quién? Nos vemos al espejo y de inmediato vemos lo que no está bien, lo que no nos gusta, los kilos de más. Día tras día. Vamos, que no hay quien aguante un castigo de esa naturaleza y no se sienta desmotivada. Si estás cómodo o cómoda en tu piel y con salud, eso es lo único que cuenta.

Estar enfadado con alguien o tener resentimientos. Si estás resentido por alguien que quiere que estés resentido, ¿vas a seguir haciendo lo que otros quieren que hagas? Si lo estás por alguien que no lo quiere, que no lo buscaba, ¿vas a seguir perdiendo el tiempo en el pasado? No más preguntas, señoría.

La idea de la pareja perfecta.  No existe tal cosa como la pareja perfecta. Mi pareja no es perfecta, pero es perfecta para mí. Es justo lo que necesito. Yo no soy perfecto. ¿Por qué esperar eso de los demás? Es sorprendente la cantidad de personas que he conocido en mi vida de coach que piensan que hubieran legado más lejos si hubieran tenido a una pareja más apoyadora, cariñosa, motivadora (otra vez buscando motivación). Como dice Eckhart Tolle, el autor del gran libro “El poder del ahora”:

“Si no te gusta algo déjalo; si no lo puedes dejar, cámbialo; si no lo puede cambiar, acéptalo. Cualquier otra opción es locura y conlleva sufrimiento.”

Busca alguien a quien puedas amar, más que alguien que te ame como tú deseas. Es amar lo que te hace grande, no el amor que recibes. Existen sensacionales cursos acerca de cómo desarrollar una relación sentimental extraordinaria, y no están basados en unirse a alguien que personifica la perfección.

Una vida perfecta. La primera vez que acudí a un curso con el gran gurú Anthony Robbins me di cuenta de que no sentirse feliz, motivado o lo que sea que deseamos sentir es más una cuestión de la definición de cada uno de esos valores que de alcanzarlos y satisfacerlos. Es decir, tenemos una idea tan inalcanzable de lo que el éxito, por ejemplo, significa que ni en sueños, ni volviendo a nacer lo alcanzaríamos.

Lo mismo pasa con la motivación. No tenemos ni idea de lo que significa la expresión “estar motivado” por lo que, para empezar, ni siquiera sabemos si lo estamos o no. Para cambiar este tipo de definiciones internas, existen metodologías muy eficaces en la actualidad en forma de libros, cursos o seminarios.

Querer ser rico. Esto, debo reconocer, es mucho más frecuente en el continente americano que en Europa, por ejemplo. Muchas personas en América, y no me refiero únicamente a Estados Unidos, realmente desean ser ricos, económicamente hablando. Aunque la riqueza no se mide sólo en el tamaño de la cuenta bancaria, este indicador, el saldo en cuenta, suele ser muy representativo y valioso.

Por el contrario, en Europa, las personas buscan más una pensión suficiente y que, como dicen muchos, que nos les toquen ciertas partes de su cuerpo. En cualquier caso, ninguno de los dos estados proporciona la felicidad porque nada proporciona la felicidad. De hecho, la felicidad solo se puede alcanzar ahora si nos dedicamos enteramente a algo que nos apasiona. Es esto último lo que tenemos que buscar y no el dinero. Este último llegará o no en las cantidades que nosotros consideramos adecuadas. Lo que nadie nos puede quitar es el haber disfrutado cada momento de nuestra apasionante labor, cualquiera que esta sea.

La idea de que la “buena fortuna” tocará en algún momento a nuestra puerta. Sin acción no habrá resultados, por lo menos no resultados consistentes. Recomiendo leer un pequeño pero jugoso libro llamado “La buena suerte”, escrito por Alex Rovira y disfrutable desde la primera hasta la última página.

Excusas. No pierdas tiempo en excusas. Quieres hacer ejercicio, pero no tienes tiempo. Quieres dejar de ser pobre pero no tienes dinero para hacer ninguna otra cosa. No te gusta tu trabajo, pero necesitas pagar las cuentas. Seamos sinceros, las excusas son buenas historias racionales que nos contamos para sentirnos bien. Detén las excusas y te llegarán las musas.

Alimentar el ego en lugar de alimentar tu ser esencial. Ahora estamos viviendo en España una situación relacionada con falsos resultados académicos, másteres, por ejemplo, en personas de notoriedad pública. Esta situación se presenta en muchos países más, por más que ahora parezca que España es la única. ¿Por qué la gente miente acerca de sus títulos académicos, muchas veces en situaciones donde el título no representa ninguna otra ventaja que no sea estética? Porque están alimentando el Ego en lugar de hacerlo con su ser interior o esencial.

En muchos países los títulos académicos se han convertido en una especie de sustituto de los títulos nobiliarios del pasado y son utilizados de manera regular por los reclutadores para, sin ningún justificante válido, descartar candidatos arbitrariamente en condiciones como las actuales, de muchísima demanda de trabajo y cada vez menos oferta. Simplemente, si alguien no tiene un Máster en lo que sea, lo descarto y me quito un problema de encima.

El Ego siempre se siente más que las demás personas en base a las posesiones externas y, por lo tanto, buscará acrecentarlas como sea, en ocasiones, ese como sea, incluye formas no ortodoxas o éticas de conseguirlo. Lo cual no importa, porque temporalmente el Ego se sentirá superior, que es lo que busca. Luego veremos como arreglar el problema, si este surge.

Y, aunque el artículo no vaya de “eres grande y te mereces todo lo que deseas”, que sepas que lo eres. Y que toda la motivación que requieres, y más, se encuentra ya dentro de ti.

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