Temet nosce. O cómo  incrementar la Inteligencia Emocional radical y rápidamente.

“Conócete a ti mismo”. Esta frase, escrita en el pronaos del templo dedicado a Apolo en Delfos es, a mi entender, una de las frases más incomprendidas de la historia de la humanidad.

Para mi tiene un significado profundo y esencial, si deseamos ser felices en esta experiencia terrestre llamada vida.

Y, si me lo permites, regresaré a mi interpretación de la frase al final de este artículo, porque antes quisiera irme al concepto de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman que tanta influencia ha tenido en el desarrollo humano a partir de su aparición en 1995 en el libro del mismo nombre.

Según escribe Goleman, los estudios realizados por renombrados psicólogos como Wayne Payne, Peter Solovey, Stanley Greenspan y John Mayer a partir de 1964 daban como resultado que más allá del intelecto existe vida, mucha vida.

Es decir, que además de contar con un concepto llamado intelecto, los humanos tenemos otras competencias, de tipo emocional, que son incluso más importantes que el intelecto para nuestro feliz desempeño en el mundo contemporáneo. A estas competencias emocionales se las denominó en términos generales como Inteligencia Emocional.

Lo que relacionado con el título de este artículo, me lleva a hablar de la primera característica o competencia de la Inteligencia Emocional, la autoconsciencia o el autoconocimiento. Sin meterme de lleno en lo que es el Autoconocimiento, cosa de otro artículo, sí me gustaría hacerte consciente de que en realidad no nos conocemos casi en nada. Somos un misterio para nosotros mismos.

Un buen inicio para el autoconocimiento o la autoconsciencia es aceptar, al menos, 4 verdades acerca de nuestra existencia y, si no puedes aceptarlas, vivirlas como si fueran ciertas. Y esas cuatro verdades se revelan cuando nos hacemos  conscientes de las mismas 4 mentiras que nos decimos y que las encubren completamente. Y son las siguientes:

  1. Mentira Nº 1, “No tengo tiempo”. Desde que Einstein lo propuso, hace ya 100 años, sabemos todos que el tiempo es algo relativo. Lo sabemos pero no lo entendemos. Que es relativo significa eso, que es relativo. Perogrulladas aparte, no es verdad que no tengamos tiempo. Lo tenemos si queremos. A personas que me dicen a mi frecuentemente que no tienen tiempo de hacer, digamos, lo que sea que les estoy aconsejando, les preguntaría si por 2000 dólares más al mes, adicionales a su ingreso, serían capaces de hacer lo mismo que hacen en este momento y pasarse 2 horas diarias en una habitación a obscuras sin hacer absolutamente nada más que estar ahí. Como podrás anticipar, salvo tú, por supuesto, la mayoría de las personas encontraría ese tiempo. Aunque me  mientan, y se mientan a sí mismos, diciendo que por nada del mundo encontrarían ese tiempo, la verdad es que sí lo harían. Hacemos mucho más que eso por mucho menos de 2000 USD o Euros al mes y no nos quejamos tanto. La verdad es que tenemos el tiempo necesario para hacer lo que verdaderamente deseamos, ni un minuto más ni un minuto menos. Cuando dejes de hacer algo que realmente deseas o te conviene recuerda no mentirte y recordar que si lo deseas hazlo y el resto se te dará por añadidura. Los estudios demuestran que hasta las personas más productivas manejan tan mal su tiempo que desperdician al menos el 40% del mismo, así que no hay excusa.
  2. Mentira Nº 2, “No tengo dinero”. Al igual que el tiempo, el dinero es bastante flexible. Los estudios demuestran que todos TIRAMOS GRANDES CANTIDADES DE NUESTRO TIEMPO Y DINERO. Lo sé, es chocante admitirlo, pero cada vez que usas dinero en cosas absolutamente innecesarias en tu vida, es dinero tirado. Desperdiciado, evaporado, quemado. Como decía un antiguo rey sabio en una vieja historia sufí, “No hay comida gratis”. Y si hay algo que deseas hacer, encontrarás la manera de pagarlo. Y te recomiendo que lo pagues porque hasta lo aparentemente gratis cuesta, y mucho más que dinero simplemente. Además de que valoramos mucho menos lo que no nos cuesta, en general lo gratuito es casi siempre de mucha menor calidad y eficacia.
  3. Mentira Nº 3, “Nos podemos mantener como estamos de manera indefinida”. Otra gran mentira. Creemos que nos podemos quedar igual, como estamos, cómodos, sin más esfuerzo. Pero no es verdad. No hace falta ser físico y entender el “Principio de Entropía” o 2ª Ley de la Termodinámica para entender que en la vida, las cosas que no se ordenan tienden al caos. Punto. Caducan, perecen, le salen arrugas. Coloquialmente lo expresamos con la frase “lo que no crece, decrece”. SI además de comprender esta ley de vida se da la circunstancia que ya has entendido que tu deber es crecer permanentemente y que para eso es la vida, créeme que nada te detendrá de vivir la vida de tus sueños.
  4. Mentira Nº 4, “Somos eternos”. No es que nos digamos algo así, no. Nadie en su sano juicio se lo dice a sí mismo y menos en presencia de otros. Pero vivimos como así fuese. Y vivimos como si así fuese cada vez que posponemos para un mejor momento algo que deseamos hacer , para el futuro, como si este estuviera garantizado que mañana vamos a seguir vivos. No quiero ser negativo sino preciso. Si, como parece evidente, solo tenemos el día de hoy para hacer las cosas que tenemos que hacer, solo necesitamos entonces establecer prioridades en nuestras vidas, determinar un sistema de decisiones ético, juntar las dos cosas y usar el presente, vivirlo intensamente y alcanzar la iluminación aquí y ahora (lo sé, me pasé un pelín pero, ¿y si sí?).

En resumen, las 4 verdades aceptar son:

  1. Tienes todo el tiempo necesario.
  2. Tienes todo el dinero que necesitas.
  3. Lo que no crece, decrece.
  4. No eres eterno y eso es fenomenal, de otra forma pospondríamos lo importante hasta el infinito..

Y en cuanto a la frase inicial, mi interpretación es que cuando te conoces a ti mismo, cuando sabes lo grandioso o grandiosa que eres, cuando entiendes todo tu enorme potencial para la grandeza que ya posees, es entonces cuando transciendes todos tus límites y eres ciertamente capaz de alcanzar la felicidad.

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