El éxito personal está más cerca de lo que piensas.

En una conversación con un directivo de una gran empresa española este directivo me comentaba acerca del trabajo de ciertos empleados lo siguiente: “No se les puede pedir más por lo que cobran”.

Francamente me dejó boquiabierto. Pero me puse a pensar que lo malo no es lo que este directivo pueda esperar de estos empleados que cobran poco, lo malo es lo que estos empleados esperan de sí mismos.

También he escuchado a otras personas decir que por lo que les pagan no están dispuestas a hacer más que un trabajo mediocre. Es decir, la misma mentalidad, el mismo pensamiento, pero en el bando contrario.

Sé que parece lógico, obtienes aquello por lo que pagas y das aquello por lo que te pagan. Y puede serlo en un mercado, pero no lo es tanto en el mundo del desarrollo personal.

Vayamos un momento a 1910, en concreto a un libro llamado “La ciencia para hacerse rico”, de Wallace Wattles. Si no fuera por los varios millones de ejemplares vendidos al día de hoy y a que todavía hoy se sigue imprimiendo y vendiendo, tal vez no tendría la relevancia que le voy a dar con relación a los comentarios tanto del directivo como de los empleados.

Y es que, en ese libro, en un capítulo que no recuerdo bien cual, pero que es de los primeros, Wallace menciona con énfasis que el camino a las riquezas se encuentra justo en el trabajo que hoy estoy desempeñando. Sin importar lo que estoy ganando. Es decir, en mi trabajo aquí y ahora.

Y esto sucede sí y solo sí, me entrego a mi trabajo, cualquiera que este sea, con toda mi pasión, a plenitud.

Llevo más de 30 años estudiando a las personas exitosas y puedo decir con seguridad que casi ninguno se ha hecho rico de la noche a la mañana.Y también puedo asegurar que ninguno se ha hecho rico desempeñándose mediocremente en los trabajos previos a su vocación o a ese negocio que los impulsó a la prosperidad.

Al desempeñarnos con excelencia vamos desarrollando el hábito de hacer las cosas con excelencia, cuando trabajamos para alguien más y cuando trabajamos para nosotros mismos. Es un hábito, nada más. Si nos desempeñamos con mediocridad haremos el hábito de hacer las cosas mediocremente y cuando lo hagamos para nosotros la mediocridad será nuestra norma, no algo del pasado.

Y eso sin pensar siquiera en que el mañana, seguir vivos, no es una promesa, es un deseo y nada más.

Saca la relación dinero-esfuerzo de tu cabeza, no es más que una enfermedad. Sin importar lo que te paguen o lo que recibas del cliente, siempre hazlo a tope, sin escatimar en esfuerzo ni en excelencia. Si eres empleado y eres un empleado extraordinario, no es tu jefe o el dueño el que gana. El único que gana eres tú porque estás construyendo el hábito de la excelencia.

Wallace comenta que para que aplicar todo nuestro empeño aquí y ahora, en lo que sea que estamos haciendo, nos lleve a las riquezas, es necesario también tener un sueño, una meta, un deseo de lograr algo concreto. La fórmula es muy simple: decide lo que quieres, entrégate a tu trabajo actual y, de manera natural, la vida te llevará al lugar o trabajo en el que esa excelencia te dará las riquezas que deseas. No importa lo que hagas, busca siempre ser el mejor o la mejor.

Y si en la actualidad tienes un jefe que te exige poco porque te paga poco, recuerda, no te está haciendo un favor, y no por la paga sino por las pocas exigencias.

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