Basado en una historia real de Navidad.

Juan salió contento del restaurante, después de haber saboreado una exquisita comida oriental. “El sashimi estaba ciertamente fresco y sabroso”, se dijo a sí mismo. Las dos copas de vino que acompañaron la pesca del día ayudaban a intensificar, si cabe, la sensación de plenitud.

Iba por la carrera 9, en dirección al hotel. En Bogotá, las avenidas que van de norte a sur se denominan carreras y las que van de occidente a oriente o viceversa se llaman calles. En la calle 72 decidió, sin saber bien porqué, modificar la ruta que tradicionalmente seguía y tomó la mencionada calle para salir a la paralela, a la carrera 7, y seguir por la misma hasta el hotel.

Todo era nuevo ese día, las calles, los negocios, los edificios. Los pobres también. Al llegar a la 7,

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